Esta intervención artística en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez redefine el tránsito de los viajeros a través de dos murales de gran formato realizados por el artista Tamiki. El proyecto busca transformar la experiencia del usuario en el terminal, convirtiendo zonas de paso en espacios de contemplación que rinden homenaje a la herencia cultural peruana.
Los murales funcionan como una bienvenida y una despedida, capturando la esencia de nuestra identidad mediante formas que fluyen y conectan con el espectador moderno.
Esta obra no establece un hito visual en uno de los puntos de mayor flujo del país, demostrando cómo el arte urbano puede elevar la infraestructura pública y generar un sentido de pertenencia inmediato.